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Notas de Clarín sobre adopción


1) Mellizas con tres familias, o con ninguna

El fenómeno de la adopción online tuvo su primer gran escándalo en enero de este año, cuando dio la vuelta al mundo una batalla legal transatlántica. Las mellizas Keyara y Kiara, luego llamadas Kimberly y Belinda, tuvieron en sus nueve meses de vida tres familias. En este momento no tienen ninguna.

La odisea de las "mellizas de Internet" comenzó cuando su madre biológica Tandra Wecker, divorciada, las dio en adopción (¿o venta?) a un matrimonio que vive en los EE. UU., a través de la agencia Caring Heart que tiene un sitio en Internet.

Poco después fue a visitarlas porque "las extrañaba" y nunca más las devolvió a sus padres adoptivos. Volvió a venderlas, a través de la misma agencia y por algunos miles de dólares más, a un matrimonio que vive en Gran Bretaña.

Ambas parejas mantienen hasta el momento una batalla legal que acaba de cruzar nuevamente el océano. Luego de que un tribunal británico se negara a otorgar la tenencia a alguna de las dos familias adoptivas o a la madre biológica, y luego de un período durante el cual estuvieron bajo el cuidado de los servicios asistenciales británicos, el miércoles pasado las mellizas viajaron de regreso a su país natal.

Mientras sucedía todo este proceso, los padres adoptivos galeses fueron acusados de montar un show mediático en torno a las nenas (sobre las cuales están filmando un documental) y el padre norteamericano fue acusado de corrupción. En algún momento, para condimentar más la historia, un juez norteamericano decidió que la custodia debía tenerla el padre biológico, del cual hasta el momento no se había oído hablar. Y del cual tampoco después se han tenido muchas noticias.

Hace unos días la justicia británica trasladó el caso al país de origen de las bebas. Ahora está en manos de la justicia norteamericana el futuro de las mellizas que fueron adoptadas dos veces y no tienen hogar.


2) La Argentina no permite la actividad de intermediarios
Según especialistas consultados por Clarín, en el territorio argentino las agencias que tramitan adopciones no son legales.

En nuestro país no existen agencias de adopción, aunque si un ciudadano adopta legalmente a un chico en otro país, el nuestro reconoce esta adopción. Por otra parte, los extranjeros no pueden adoptar niños argentinos a menos que tengan cinco años de residencia en el país.

La República Argentina no ratificó la Convención Relativa a la Cooperación Internacional y a la Protección del Niño en Materia de Adopción Nacional, un documento elaborado en La Haya en 1993.

Protección legal

La Argentina puso su reserva a los incisos b, c, d y e, relativos precisamente a la adopción internacional. Según se argumentó en aquel momento, "para aplicarlos debe contarse previamente con un riguroso mecanismo de protección legal del niño en materia de adopción internacional a fin de impedir su tráfico y venta".

"La convención de La Haya exige que los trámites de adopción internacional se hagan a través de agencias habilitadas y con contralor estatal. Dado que nuestro país no la ratificó, acá esas agencias no son legales", explica la abogada Nelly Minyersky, especialista en adopción.

"Sin embargo, un ciudadano argentino puede viajar a Guatemala y adoptar a un chico siguiendo las leyes de ese país. Si cuando vuelve acredita que el trámite fue legal, nuestro país lo va a reconocer. Lo que pasa es que no se acostumbra porque no tiene sentido. En nuestro país hay una cultura interna de adopción. Es más conveniente ir a un juzgado de provincias como Misiones, por ejemplo, para adoptar a un chico que viajar a otro país", explicó Minyersky.

La especialista resume: "Además, la adopción internacional le crea al chico un doble problema de desarraigo. Al desarraigo familiar se le suma el cultural, porque tiene que acostumbrarse a un país que no es el suyo".


3) Exhiben en Internet fotos de chicos para adopción

La foto muestra una imagen tierna. José, un bebé guatemalteco de menos de un mes, abandonado por sus padres, duerme plácidamente junto a un osito blanco. Cualquiera querría abrazarlo, llevárselo a su casa, darle un hogar. Y eso es posible: la foto de José figura en precious.org, una página de Internet que exhibe las imágenes de más de 500 bebés y niños que esperan ser adoptados.

En la Red proliferan las agencias —fundamentalmente estadounidenses— que ofrecen la posibilidad de adoptar niños. Muchas no tienen reparos en publicar sus fotografías, convirtiéndose en una suerte de supermercado virtual de chicos. En algunos casos, son niños con problemas físicos o emocionales, aunque también los hay sanos. Provienen de países como Guatemala, Bolivia, Rusia, Kazakhstán, Bulgaria, Rumania, Ucrania, Vietnam, China y Haití. En teoría, las agencias no los venden, pero no es gratis. Entre el costo de los trámites y los honorarios de la agencia, que facilita el papeleo para concretar la adopción internacional puede salir más de 20.000 dólares. El proceso lleva entre seis meses y un año y medio.

En algunos sitios como precious.org, adoptablekids.com, intercountryadopt.

com, rainbowkids.com o bien en focuson

children.com es posible seleccionar un chico a medida. Hay formularios donde el interesado ingresa sus preferencias en cuanto a sexo, edad y origen del niño. También aclara si aceptaría un chico con problemas físicos, emocionales o de aprendizaje.

En función de estas variables, el motor de búsqueda ofrece las fotos de los chicos que cumplen con las condiciones requeridas. Cada una viene acompañada por un texto casi publicitario: "José es un bebé maravilloso y es muy lindo. Nació el 5 de abril de 2001 en Guatemala. Está yéndole muy bien en su orfanato. Para más información acerca de este precioso recién nacido, por favor contáctese con...". Y sigue el nombre y el teléfono del representante de una agencia de adopciones internacionales. También dan una dirección de e-mail y la página web de la agencia.

A José, por ejemplo, lo ofrece la agencia privada International Adoption Services, con licencia en el estado de Minnesota, Estados Unidos. Esta agencia tiene su página en Internet, en ias-ww.com. Allí se dan algunos datos estadísticos: en los Estados Unidos hay un millón y medio de familias adoptivas, lo que representa al 2,2% de las familias estadounidenses. Cada año se adoptan 60.000 chicos, la mitad de los cuales tienen necesidades especiales. Además, los ciudadanos estadounidenses adoptan entre 7.500 y 9.000 niños extranjeros por año.

La página también explica los requisitos que un estadounidense debe cumplir para adoptar a un niño extranjero. Cualquiera puede hacerlo, sin importar su edad, su sexo, su estado civil, su raza o su religión. No importa si está casado, pero un hombre solo no puede adoptar a una niña. Aunque hay ciertos pasos a seguir. Primero, tiene que enviar un formulario con sus datos a la agencia.

International Adoption Services no cobra por iniciar el trámite. Otras agencias (como Adopt an Angel o Focus on Children) exigen entre US$ 100 y 200. Después hay que someterse a un "home study", o estudio del hogar, conducido por la misma agencia o por un trabajador social y por el que sí hay que pagar.

Este estudio consiste en entrevistas, visitas al hogar del futuro padre adoptivo y la presentación de cartas de referencia, certificados de salud, de empleo y de ausencia de antecedentes policiales. En total, toma de 6 a 8 semanas. Después hay que dirigirse al Servicio de Inmigraciones y Naturalización de los Estados Unidos. Esta fase es más complicada, porque depende de las leyes del país de origen del niño y de las estadounidenses, según las cuales éste debe tener visa de inmigrante.

El proceso cuesta 430 dólares y lleva de 3 a 5 meses. Luego el interesado debe viajar al país del niño y quedarse entre 3 días y 4 semanas para conocerlo y hacer trámites. Las agencias lo tienen todo arreglado: organizan paquetes similares a los turísticos con estos fines. Finalmente, el o los padres adoptivos podrán llevar a José (o al niño que hayan elegido) a su casa, aunque su naturalización puede tomar hasta un año más. Cuando el proceso haya terminado, entre viajes, honorarios y trámites, habrá costado alrededor de 20.000 dólares.


4) Destituyeron a una jueza por adopciones irregulares de bebés

Al final fue destitución. Después de una larga y complicada votación, un jurado decidió que Aída Araujo Vázquez de Moreira no sea más la jueza Civil y Comercial N° 1 de Oberá. El motivo: su presunta vinculación con una organización de venta de bebés.

El resultado fue de 5 votos a favor de la destitución y sólo 2 en contra. Pero el debate que antecedió a la votación fue largo y duró todo el día. Vestida con traje negro y blusa verde, acompañada de elegantes alhajas de oro, Vázquez de Moreira vivió la audiencia con nervios, saliendo cada tanto de la sala para fumar un cigarrillo. Luego del fallo se la vio desencajada, con la menor de sus tres hijos calmándola.

El jurado que la destituyó consideró que Vázquez de Moreira desobedeció leyes y acordadas del Superior Tribunal de Justicia referidos al respeto de la lista de adoptantes, además de actuar con permisividad. Y destacó que su actuación "favoreció a intermediarios inescrupulosos" que cobraban por facilitar que madres pobres dieran a sus hijos en adopción a cambio de dinero o especies.

La ahora ex jueza llegó a ser sometida al Tribunal de Enjuiciamiento a partir de un trabajo del programa Telenoche Investiga. Emitida en julio pasado, la investigación vinculó a Vázquez de Moreira con una supuesta red dedicada a lucrar con adopciones. El punto que más la comprometió fue una cámara oculta en la que su esposo, el abogado Claudio Moreira, apareció pidiendo dinero presuntamente a cambio de conseguir un bebé.

La mujer siempre negó tener alguna vinculación con la venta de bebés. Pero las cosas se complicaron cuando se determinó que había entregado 237 chicos en adopción en solo dos años, en una ciudad como Oberá que tiene 80.000 habitantes (el promedio en Capital Federal, donde viven 3 millones de personas, es de 500). "Actué ante la realidad de un Estado ausente en su obligación de atender a chi cos desamparados", aseguró en su alegato final ante el Tribunal de Enjuiciamiento.

No le alcanzó para evitar la destitución. El procurador general de Misiones, Miguel Angel Piñero, la había pedido acusándola de "incumplimiento de sus deberes de funcionaria". Basó los cargos en una supuesta permisividad de Vázquez de Moreira en la entrega de tantos chicos.

Los miembros del tribunal siguieron el razonamiento del procurador. El primero en votar ayer fue el presidente del jurado, Augusto Márquez Palacios, quien también es la máxima autoridad del Supremo Tribunal de Justicia de Misiones. Lo hizo en contra de Vázquez de Moreira. "Causó daño a la función y a la investidura judicial; no está en condiciones de dirigir el juzgado", argumentó.

La ministra de la Corte Marta Poggiese de Oudín fue la segunda en anunciar su decisión. Antes que nada, aseguró que como éste era un juicio político, el beneficio de la duda no jugaba a favor de la acusada sino de la sociedad. Agregó que Vázquez de Moreira no respetó las leyes sobre adopción —como respetar un registro de adoptantes y hacer un seguimiento de los bebés adoptados— y votó la destitución.

Según Poggiese de Oudín, Vázquez de Moreira llegó al punto de recibir por correo documentación de personas que querían adoptar un bebé. Por eso, el tribunal ahora remitió a la fiscalía de turno un caso para que se determine si existieron irregularidades en la adopción, pero no se pronunció en favor de revisar otros expedientes despachados por la jueza.

Luego, el ministro Julio Silveira Márquez, el diputado justicialista Orlando Gil Navarro y el abogado local José Curi apoyaron la moción de destitución. Los únicos que votaron en contra fueron un diputado aliancista, Hernán Damiani, y un representante del Colegio de Abogados, Pablo Novak.

La mayoría de quienes votaron en contra de Vázquez de Moreira subrayaron que ella conocía la existencia de una presunta red de intermediarios que favorecían la entrega de recién nacidos a cambio de dinero. Se mencionó como prueba las declaraciones que ella misma hizo durante un reportaje realizado por Telenoche.

Los miembros del tribunal que destituyeron a Vázquez de Moreira también coincidieron en argumentos como que desobedeció la orden dada por la Corte Suprema de "no otorgar guardas a extranjeros ni personas con domicilio fuera de la provincia". Recordaron que, con esta directiva, se quiere impedir que "Misiones se convierta en expulsora" y facilitar el control de la adopción, según la Convención de los Derechos del Niño.

Al fundamentar su voto, Márquez Palacios agregó que la investigación de Telenoche "llevó a la superficie, sin ninguna duda, un sistema perverso consistente en la búsqueda de mujeres, generalmente de escasa edad, embarazadas, para que antes o después de dar a luz entregaran a sus hijos a cambio de dinero o especies con fines de adopción". Y descartó la excusa dada por Vázquez de Moreira: que todo lo hacía "en beneficio de los chicos".


5) Adopción de bebés: destituirían a otro juez por irregularidades

La ciudad misionera de Oberá podría quedarse sin jueces civiles si prospera un pedido de destitución contra el juez Julio José Skanata. El pedido será presentado el lunes por el diputado provincial aliancista Hernán Damiani. La acusación contra Skanata es la misma que, hace ocho días, terminó con la carrera de Aída Vázquez de Moreira: supuestas irregularidades en la entrega de bebés en adopción.

Según el diputado Damiani, Skanata cometió las mismas irregularidades que la otra jueza de Oberá, pero en su caso se trataría de la entrega de nada menos que 800 recién nacidos. El legislador entiende que, por el principio de "igualdad ante la ley", Skanata debería correr la misma suerte que Vázquez de Moreira, ya que a ella se la cuestionó por haber entregado 103 bebés en solo un año.

Lo curioso es que Damiani fue uno de los integrantes del jurado que destituyó a Vázquez de Moreira. Pero él votó a favor de que la mujer siguiera siendo jueza. "Lo que pasa es que yo pretendo que se aplique la ley en forma pareja: si este juez aplicó el mismo criterio que la magistrada destituida, por ende también debería alejarse de su cargo", explicó.

Lo que sacó el caso de Skanata a la luz fue su decisión de, apenas se conoció el fallo contra Vázquez de Moreira, empezar a revocar las guardas provisorias de los bebés que entregó en los últimos meses. Para sus críticos, esa actitud habría sido un intento por subsanar supuestas irregularidades que habría cometido.

El diputado Damiani consideró como una "aberración" la decisión del magistrado de revocar las guardas. "Está victimizando doblemente al chico que ya se había integrado a su familia adoptiva", indicó.

El legislador aliancista también criticó a los demás integrantes del jurado que destituyó a Vázquez de Moreira. "Hicieron oídos sordos a las evidencias que indicaban que Skanata había cometido las mismas irregularidades que ella".

El problema había sido advertido durante el enjuiciamiento de Vázquez de Moreira por el Procurador General de Misiones, Miguel Angel Piñero, quien fue el encargado de pedir la destitución de Vázquez de Moreira por incumplimiento de sus deberes, irregularidades en los trámites de adopción, haber ignorado la existencia de una presunta red dedicada al tráfico de bebés y desobedecer acordadas del Superior Tribunal de Justicia que advertían sobre la necesidad de respetar un Registro de Adoptantes.

Es que Oberá parece haberse transformado en una ciudad proveedora de bebés, algo que varios medios periodísticos han reflejado. Las investigaciones muestran que existirían organizaciones —integradas por médicos, abogados e intermediarios— dedicadas a ubicar embarazadas, darles atención y algo de dinero para que luego den en adopción a sus hijos.

Skanata es un abogado de 52 años nacido en Posadas que desembarcó en Oberá en 1994 como titular del Juzgado Civil y Comercial N°2. Está casado con Mirta Tyden, miembro de la Cámara Federal de Apelaciones de Posadas. Tiene dos hijos: un varón, que ya tiene el título de abogado, y una mujer que todavía está cursando sus estudios en la UBA.

El juez cuestionado es muy reservado y, según los abogados de Oberá consultados por Clarín, es muy criterioso. Sus colegas destacaron su contracción al trabajo. "A veces se queda hasta las nueve de la noche junto a sus secretarios tramitando las causas", resaltó un camarista.

Skanata vive en Oberá pero generalmente a mitad de semana recorre los 100 kilómetros que separan a Posadas de esa ciudad para estar con su familia.

Su decisión de revocar las guardas provisorias de algunos bebés, y de citar a otros padres con la misma idea, provocó que al menos una decena de abogados presentaran recursos de amparo para evitar que sus clientes tengan que devolver los bebés que les había entregado el propio Skanata.

Algunos padres amenazaron con no acatar la decisión del juez y hasta escapar a algún país vecino (Paraguay o Brasil) para evitar que les saquen a los chicos.

El juez intentó tranquilizar a los abogados y señaló que sólo serían revocadas las tenencias provisorias a aquellas personas que todavía no cumplieron con todos los requisitos o no presentaron toda la documentación ante el juzgado. Igual, las parejas que ya tienen la tenencia definitiva de sus bebés adoptivos temen que todo pueda revertirse.


6) Acusados de vender a dos hijos

Una pareja de padres fue detenida ayer junto a un intermediario, acusados de vender a dos de sus cinco hijos en Santiago del Estero. El juez que ordenó los arrestos de estas personas envió una comisión policial a Buenos Aires en busca de los bebés entregados.

Los padres detenidos tienen 25 años y viven en la ciudad de Clodomira —a 30 kilómetros de la capital santiagueña— igual que el intermediario.

Según habrían confesado al ser arrestados, la pareja habría vendido a sus hijos ante propuestas de este intermediario, quien les habría ofrecido entregarlos "a mejores padres" a cambio de darles una ayuda económica.

Según fuentes allegadas al juez Marcelo Castillo, quien quedó a cargo del caso, la primera venta se habría realizado hace dos años y medio. Dicen que en ese momento la pareja entregó un bebé recién nacido a un matrimonio que vivía en Buenos Aires.

Lo mismo habrían hecho en octubre, cuando dicen que entregaron otro hijo —también a través del mismo intermediario— sin hacer ningún trámite de adopción.

Así lo habrían confesado en la comisaría 16 de Clodomira, antes de ser llevados a la cárcel de Santiago del Estero, donde quedaron detenidos.

Con los datos que surgieron de esa confesión, la Policía viajó a Buenos Aires a buscar a los bebés entregados. Hasta anoche no los habían encontrado.


6) Dan en adopción un bebé a un hombre soltero y de 52 años

Roberto tiene 52 años, es abogado y, que se sepa públicamente, el primer hombre soltero en el país al que se le da en guarda y adopción un bebé de pecho.

La Cámara Primera de Familia, integrada por María Bertoldi de Fourcade, Alejandro Ossola y Rodolfo Grosso, le otorgó la "adopción plena" de Federico. La madre biológica del bebé decidió no criarlo. Y Roberto se hizo cargo del bebé apenas nacido. Hoy ya tiene un año y siete meses.

Según el fallo, existe una excelente relación afectiva entre los dos. Y los testigos dijeron que Roberto es "un papá ejemplar".

Aún mareado por la persecución de los periodistas, el hombre -menudo, de apenas un metro sesenta, y de ojos claros- le dice a Clarín que no desea que se conozca su nombre real ni su rostro "para evitar que se moleste a mi hijito o que la mamá biológica se sienta afectada".

El abogado charla apasionado sobre la batalla legal que debió entablar para ser el papá de Federico. "Busqué jurisprudencia hasta hartarme. Me ayudaron algunos colegas y, finalmente, lloré de alegría cuando los jueces fallaron a mi favor", confiesa.

-¿Cómo fue que se le ocurrió adoptar? -Yo conocía a los abuelos de Federico y a la madre. Eran clientes míos en una causa penal. Un buen día, la joven queda embarazada y los tres me eligen para que me ocupe del bebé, porque la mamá no podía ni social ni económicamente hacerse cargo. Fue algo que se dio naturalmente. Me lo propusieron y acepté. Viví de cerca el embarazo. Estuve en la ecografía donde me enteré de que era un varoncito y fui el tipo más feliz del mundo. Pero ojo: lo mismo me hubiera pasado si era una nenita. La adopción ocurriría aun cuando el bebé no naciera tan sano y hermoso como mi hijo. Creo que Dios estuvo en todo esto.

Entusiasmado, Roberto cuenta que el día del nacimiento hizo surcos en la sala de espera. "Nació una mañana de noviembre a las 11.19 minutos con 3,500 kilogramos. La madre prefirió no amamantarlo, así que yo le di la primera mamadera".

Autodefinido como un "católico practicante", Roberto confiesa que siempre estuvo en sus planes adoptar. "Yo vengo de una familia de solterones. Pensaba casarme pero no se dio. Lo que siempre supe es que con esposa o sin ella me encantaría adoptar. Y quizás, más adelante, aparezca la esposa...", sonríe.

Según Roberto, su vida se divide en un antes y después de Federico: "Antes, lo que ganaba se iba en viajes. Mis amigos dicen que hasta mis trajes se dividen en un antes y después del Fede. Y bueh, ahora los sacos no son de la mejor marca. Pero los pañales son todo un presupuesto".

Roberto no está solo en su nuevo rol de padre-madre. Su hermana Beatriz, una mujer de "cuarenta y tantos", también soltera -"parece ser un mal de familia", bromea- lo ayuda cuando puede.

-¿Y cómo se las arregla todos los días para cuidar al bebé? -Cuando voy a tribunales, lo llevo a la guardería, como hacen muchas mamás. Y los días que tengo más trabajo, lo cargo en la mochila y me lo llevo conmigo.

Roberto dice que fueron muchos los que le recomendaron que fuese su hermana y no él quien se presentara a la adopción: "Pero la historia con el bebé era mía. Yo supe que iba a ser el papá a los 60 días de la gestación. No quería engañar al tribunal ni a nadie. Es más, hubo algunas amigas mías que se ofrecieron a casarse conmigo para que yo tuviera más oportunidad. Pero quería dar mi batalla limpiamente. Creo que puedo ser un buen padre. No una madre, eso lo sé. Soy un hombre. Pero también creo que en esta sociedad machista las cosas deben cambiar. El amor hacia un hijo es algo tan fuerte para una mujer como para un hombre".

Roberto cuenta que el rol de mamá "en cierta forma lo cumple mi hermana", pero se ataja: "Cuando está con fiebre o algo enfermito, me llama a mí. La primera palabra que aprendió es papi y eso es lo mejor que me ha pasado en la vida".





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